Dos en el camino

Día 334: Misión Imposible (Oman)

Puede ser que las misiones de Tom Cruise (para los más jóvenes) o Peter Graves (para los menos jóvenes) fueran difíciles de creer. Pero comparadas con intentar recorrer Oman sin auto, son un trámite administrativo. Son pocos los que hablan inglés, menos aún en el interior. El transporte público es escaso en Muscat, la capital, y casi nulo en el resto del país. El alquiler de autos y la gasolina son accesibles… pero hay que saber manejar. En caso contrario, hay que prepararse para pasar las de Caín. Detalle: por qué decimos «pasar las de Caín» ? Si Abel recibió el piedrazo, me da la sensación que la pasó un poquito peor que su asesino.

Como todos saben (?), The Police dedicó el tema «Tea in the Rub Al Jali» a las arenas en Oman, pero viendo que no había forma de cantar el estribillo, lo modificó por el conocido «Tea in the Sahara».

La vida es un té en Oman

Viaje nocturno desde Dubai, con 4 paradas en migraciones (jamás entenderé el motivo) y antes de las 6am, ya me encontraba bajando en la estación de buses del país número 55 que tengo la suerte de conocer.

Qué me podía deparar de un país que existe como tal desde el siglo XVI, que no ha sido protectorado británico pero si tuvo una fuerte influencia ? Qué esperar de una monarquía absoluta pero que delega (un mínimo) en el parlamento ? En el 1500 llegaron los portugueses, pero obviamente los británicos, holandeses e iraníes se esforzaron por expulsarlos, ya que siempre estuvieron contra los que les cagaban los negocios tiranos. Mucho más recientemente, el hijo del Sultán derroca a su padre, Oman ingresa a la ONU y se convierte en una de las economías más desarrolladas en los últimos 40 años. Quiere decir que hay shoppings por todos lados y se puede comprar electrónica barata ? Bueno, el que piense eso debería replantearse su concepto de «economía desarrollada».

Oman tocó mi memoria emotiva vinculada a Marruecos. Difícilmente haya una sensación de satisfacción superior a sentarse a tomar un te y ver la gente pasar. OK, ganar una Libertadores en el Santiago Bernabéu es un placer también, pero entienden a que me refiero.

Simplemente ver la gente pasar. Locales. En un contexto totalmente diferente, donde claramente llamamos la atención aunque no queramos, pero que eso no impide que el mundo siga girando. Ellos están en sus cosas. Miran sin incomodar y uno puede retirarse un poco, observar, disfrutar y sentir que podría ver esa película mucho tiempo más. Si, porque la felicidad puede también encontrarse en un te con leche y azúcar en la vereda de un café en cualquier callecita Omaní.

Mascate, un medio oriente más auténtico

Tras mi paso por Emiratos necesitaba sacarme de la cabeza la idea que todo sería tan plástico como Las Vegas (viaje del que solo guardo como recuerdo haber conocido al GENIO de Stan Lee). El extraño sabor que me había dejado Dubai tenía que poder modificarse. Y para eso, nada mejor que llegar a Mascate (o Mascat), que al igual que lo que descubrí en Sur y Seeb, no existen rascacielos, el respeto por el turista es palpable y las tradiciones no son cosa del pasado.

Se puede hacer un recorrido turístico por la capital de Oman, aunque los turistas aún seamos pocos. Caminar por Mutrah, al borde de la bahía, recorriendo desde el mercado de pescado y pasando por Corniche mirando los tonos azules de las construcciones que resaltan con las montañas de fondo. En el medio, perderse por algún souq (souk o zoco, mercado) para hacerse de incienso, especias o algún típico atuendo local (dishdasha y muzzar, vestido y sombrero respectivamente) que seguramente le daremos mucha utilidad al regresar a casa (?). O comprar algo de oro, en el mercado del oro o en las decenas de tiendas que solo venden este producto.

«Mozo, se le quemó la comida !» (no ? muy fuerte para esta hora ?) <– Gracias Chadi por el aporte.

Mientras se hace todo eso, se puede jugar a la versión Omaní de «Donde está Wally?». En este caso «Donde están las mujeres ?», ya que se las ve poco en la calle.

Harán esperar a los novios con la excusa de «no se que ponerme» ?

Se puede seguir el paso hasta el casco antiguo a unos kilómetros de Mutrah, aunque hay aún menos turistas por esos lados. Algún fuerte nos mira altivamente desde las montañas (recuerdo de la dominación portuguesa) mientras imaginamos como será el Palacio del Sultan, ya que solo permiten verlo desde el exterior.

Del otro lado de la ciudad, cruzando más de 30kms, se encuentra la Gran Mezquita del Sultán de Qaboos, la única a la que tenemos accesos los que «no somos fieles». Terminada en el 2000, cuenta con una cúpula central de 50 metros de altura, un minarete principal de más de 90 y cuatro esquinas con la mitad de altura.

Puede albergar a más de 20.000 fieles (algo así como 19.975 más que los que llevó boca al Obelisco para festejar el día del hincha). Considerando el contexto, bastante imponente (la mezquita, no lo de los subcampeones de la Copa, eh).

En su interior, se encuentra una alfombra que demoró más de 4 años en ser confeccionada (la segunda más grande del mundo, con más de 4300 m2) y una araña alemana de 14 metros.

Sur, o como sentirse en el living de casa

Nadie entendía que no tuviera auto para moverme. Muy pocos podían decirme como ir de un lugar a otro, inclusive. Por suerte, pude encontrar el bus que une Mascate y Sur. No son más de 150 kilómetros y solo hay dos frecuencias diarias. El recorrido, memorable.

Qué encontré en la capital de la región de Ash Sharqyshah ? Un hotel con cortinas de plush (peluche). Y qué más ? Un pueblo con una pequeña plaza central para enamorarse. Sentarse a comer o tomar algo, o simplemente mirar. Pasé horas charlando (puchereando, diría, ya que no hablaban mucho inglés, aunque más árabe que yo…). Algunos conocían Argentina, un par amantes del fútbol mencionaron la Copa Libertadores y uno se me puso a gritar «River Plate, River Plate !!».

La gente camina sin apuro alguno, las casas están abiertas de par en par y los gestos amistosos son moneda corriente. Sencillamente, envidiable. Imagino que vivir en Argentina o México hace 50 o 60 años habrá sido así. Se puede extrañar algo que uno no vivió ? Porque mi sentimiento es ese.

Y como no solo de te y humus vive el hombre, me animé al desafío de Wadi al Shab. Por qué digo «desafío» ? Porque los pocos que van lo hacen en excursión. Por mi parte, había tenido buena onda con el chofer que me llevó de Muscat a Sur. Y como el bus pasa por la zona, le pedí que me acercara. Así que 8am ya me habían dejado a un par de kilómetros de donde se arranca el circuito. Llegué a un río y tras el consabido te matinal, lo crucé en bote. Del otro lado, comienza el trekking.

Wadi o ouadi, son ríos estacionales, que tienen agua en cierto período. Al recorrerlos, se encuentran partes secas y otras con pozos de agua que reflejan una miríada de colores.

La caminata en la montaña, casi sin señalización alguna, lleva cerca de una hora si se hace a buen ritmo. Vale la pena detenerse ya que las vistas son únicas, sobretodo en los acantilados. La compañía del silencio y la soledad hacen aún más fabuloso el camino.

Tras este recorrido, se llega a una parte del río con bajo caudal de agua. Desde allí, se empieza a caminar sobre el lecho. Ah ! Todo lo que uno haya cargado, debe dejarlo ya que no hay más donde parar (por eso solo tengo fotos hasta acá). Un pequeño y vergonzoso detalle: llevé el kindle por si quería leer (?), un pareo para que oficie de toalla (doble «?»), el traje de baño, agua y algo de comer. Y todo… en una bolsa de supermercado. Si, lo se. Soy impresentable (no solo por esto). Es que Dany se llevó la mochila que teníamos para estas cosas. Qué podía hacer ?

Se hacen unos cientos de metros de caminata sobre el río. Es muy doloroso porque hay piedras del tamaño exacto como para que moleste al caminar.

Tras esta etapa, quedan otros cientos de metros pero a nado. Finalmente, se llega a una especie de laguna y al fondo se divisa una cueva. Entrar es relativamente sencillo. Son unos metros pero las paredes son tan angostas que solo la cabeza queda fuera del agua. Hay que pasar con sumo cuidado entre el resquicio dejado por las paredes de la cueva (no más de 40cms). Actividad nada recomendable para claustrofóbicos, pero el esfuerzo lo justifica. Del otro lado, espera una laguna interna con una catarata. De acuerdo a  como le de la luz, va variando el tono de verde o azul que refleja el agua. Para regresar, hay que desandar todo el camino (cueva, laguna, río y caminata).

Y como si la aventura no hubiera sido suficiente, tenía que intentar regresar. A fuerza de hacer dedo y con 3 transportes diferentes, llegué a la puerta de mi hotel (tras 3 intentos fallidos porque me llevaron a otros hoteles con el mismo nombre). Los omaníes resultaron ser gente de carácter fuerte, pero deseosos de poder ayudar. Seguirán así cuando tengan turismo ?

Seeb, porque no siempre se gana

En realidad quería ir a Nizwa (nos 300kms más) o a Barka (45kms), pero no había transporte o alojamiento disponible. Creo que Seeb se dio cuenta que yo no tenía mucho interés en ella, porque hizo lo imposible para complicarme. En el hotel y restaurantes no sabían decirme como ir a otro lado y ni siquiera donde ir. Se entiende cuándo digo qué no están acostumbrados al turismo ?

La ciudad ofrece tan poco que entre sus virtudes destacan el aeropuerto. Pero como ir a ver despegar aviones nunca me resultó divertido, recorrí lo que pude de su mercado y lo mezclé con dosis de te y lectura en los «Coffee Shops».

Entre Emiratos y Oman, probablemente haya sido Seeb la ciudad donde más sentí la falta de un auto Dany.

Bonus track I: Vicios locales

Qué fetiche tienen en Oman con los dedos del pie ? Los que no se lo tocan en público todo el tiempo, los exhiben orgullosos y los apoyan en cuanta superficie les pase cerca.

Bonus track II: Auto Mac del Medio Oriente

Parece un deporte nacional. Llega el auto, toca un bocinazo, sale el empleado del «Coffee Shop», toma el pedido y vuelve con la cantidad de tes solicitados. El cliente lo toma y se va.

 

A seguir cumpliendo sueños (?)

Atrás va quedando Oman, con esa sensación que es un lugar maravilloso y que da para mucho más que lo que yo pude hacer, pero que requiere automóvil. Al menos, hasta que estén en condiciones de recibir turismo.

Qué sigue ? Abril en París, Navidad en New York y fin de año en Bahrein. Quién no escuchó eso alguna vez ? Próximo destino, Manama, capital de Bahrein.

Yo se que ustedes no la olvidaron. Si se fijan en su cuenta de viaje o personal, de vez en cuando muestra una pincelada de su afecto por nosotros y sube alguna foto.

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