Dos en el camino

Día 374: El gran truco (Maafushi/Male)

Christian Bale y Hugh Jackman son unos afamados magos que hacen trucos imposibles para conquistar el amor de una mujer. Ninguno de esos trucos iguala a haber convertido a Maldivas en un paraíso y a Maafushi en uno de los polos de atracción turística. Exigimos terminar con el fraude del paraíso de las islas Maldivas !

Y hablando de mentiras, nada mejor que acompañar este posteo con el clásico tema que escribió Pimpinela tras su gira por Maafushi, de la cual claramente se fueron defraudados:

Maldivas, el sueño de unos cuantos, la pesadilla de unos pocos

Mi llegada a Maldivas fue nocturna y tardía. A eso, se le sumo que quien tenía que recogerme del hotel me tuvo más de 15 minutos esperando hasta aparecer. Eso me dio tiempo para ver que mi tarjeta de débito no funcionaba y que como no tenía efectivo, no podía comprar una simcard para el celular. Ojo, cuando apareció el del hotel no me enoje, eh…

Maldivas se divide en 26 atolones, sumando más de 1200 islas de las cuales poco más de 200 están habitadas. De hecho, el aeropuerto es una pequeña isla, conectada por lanchas con Malé, la capital (y otra isla), y desde allí salen los ferrys y botes hacia los distintos atolones. Los ferrys públicos son económicos y pocos, y las lanchas privadas son más frecuentes y substancialmente más caras. Adivinen cómo viaje yo ? A nado En ferry público, porque soy del pueblo (?).

Malé, caos veraniego

Debería haber visto algo de la ocupación portuguesa, holandesa y británica, pero lo que más me llamó la atención fue el tráfico. Malé, tiene más de 100.000 habitantes y creo que casi todos tienen moto. Por lo demás, lo esperado por esta zona, mayoría musulmana y como viven del turismo de alto poder adquisitivo (como yo…), mucho extranjero trabajando en servicios. Principalmente, de Suecia y Dinamarca. Ah, no. Perdón, de Sri Lanka, India, Bangladesh y Nepal.

Tras un día en Male, que también tiene playa, pude comprobar que ningún cajero automático aceptaba mi tarjeta de débito. Pese a todo, comencé mi recorrida por el (teórico) paraíso de Maldivas, donde los narcos recién casados pasan sus días más felices.

Maafushi, así no…

Me habían avisado que era una de las islas más turísticas, por lo cual asumí que habría más oferta de servicios. Lo cual era cierto… lo que no imaginé es que lo que sobraba en disponibilidad de actividades, faltaba en espacio de playa. La isla no es de las más pequeñas, pero se da vuelta caminando. Increíblemente, los espacios destinados a playa (como uno la conoce), son escasos. Hay muy poca playa. Si, mucho restaurante, mucha venta de souvenirs, pero poca arena.

Una ciudad futurista ? Un paisaje de otro planeta ? No, solo mal gusto en la decoración

Ahora mi actitud es más relajada, pero reconozco que no me lo tomé del mejor modo al descubrir la isla. Esperaba lo que uno ve en Instagram, quería encontrarme con arena blanca y agua transparente, con gente vestida de blanco caminando por playas soñadas. Arena había, pero poca. Agua también, no se si tan transparente porque siempre estaba con turistas. Y gente de blanco sobraba, porque camisas con ese estilo son la indumentaria oficial de los rusos.

Conseguí una playa angosta, de arena fina, a pocos metros del hotel, a la que casi no iba nadie salvo algún local. En mi hotel pregunté a unos turistas porque no iban y me dijeron que “la playa es la otra”. Argumento imbatible. Hubiera jurado que yo fui a una playa, pero se ve que me equivoqué.

Bonus track: lo que nos regala el camino

Uno va dejando cosas en viajes como este. Principalmente ahorros y resto físico. Pero es mucho más lo que se lleva. El viaje nos ha dado Benes y Fabris, Fedes, Nicos y Marías y tantos pero tantos más que requeriría un posteo solo para recordarlos. En Maafushi me crucé con John, un ingeniero vietnamita que trabajo más de 20 años en California y cuya hermana está casada con un argentino y vive en Buenos Aires. O Javier, un español con mucha onda y que me tira tips de los lugares que voy porque ya estuvo.

Trivia del día: es John el Vietnamita o Javier el español ? No el de rojo, el otro.

Que pase el que sigue

Es horrible Maafushi ? No, claro que no. Es lo peor que le pasó a la humanidad después de boca ? Tampoco. Es lo que yo esperaba ? No, ahí está el punto. Llegué a Maldivas con otra idea, quizás por eso el impacto. Además, es cierto que tras pasar por Filipinas e Indonesia, y conocer lugares como México y Jamaica, la vara está siempre muy alta.

No importa, aún hay tiempo para recuperar el terreno perdido. Próxima parada, Guraidhoo, dentro del mismo Atolón pero más alejado. Una isla más pequeña, menos turística y en la que ahora pongo todas las fichas. Vamos, Maldivas, dejame ganar una.

 

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