Lun. Jul 22nd, 2024

Berlín no es Hollywood. Ciertamente, tampoco Bollywood. Pero para nosotros siempre será recordada como una ciudad vinculada al séptimo arte. A las películas descargadas para verlas cómodos sin ir al cine.Y como es Alemania, a recibir carta documento de parte de un estudio de abogados representando a la Warner Bros reclamando el pago de una histórica multa por haber infringido una ley. Si, es Alemania, qué esperaban ? Hay que ser muy boludos ingenuos para creer que podríamos salir indemnes como en nuestros países.

Es el resumen de Berlín ? No, en absoluto, pero para nosotros, cada vez que recordemos nuestro paso por la ciudad que vio erigirse a una de las más feroces bestias de la humanidad, no habrá forma de evitar recordar cuando vimos la película más cara de nuestras vidas…

Berlín y lo que dejó El Mal

Nuestro segundo paso por Alemania, tras Munich y Bremen venía con buenas sensaciones. Nos gustó lo que vimos y si bien los alemanes no son precisamente cálidos y afectuosos, tampoco teníamos motivos para reclamarles.

Nos ilusionaba llegar a la ciudad que fue último bastión de Hitler antes de hacer lo que debió hacer años antes, la del muro que dividía a un pueblo ante los ojos del mundo, pero que en realidad era una partida de ajedrez entre los que se repartían el planeta.

Berlín nació para ser capital. Lo fue de Brandenburgo, Prusia, Imperio Aleman, República de Weimar y de la Alemania nazi. Tanta pasado y orgullo de casi 700 años de historia recibió un golpe de realidad cuando tras la segunda guerra se convirtió en un despojo de ciudad dividida en los cuatro sectores aliados contra el eje. Y en 1948, quedaron los dominadores de aquel momento, Estados Unidos y la Unión Soviética. O como la historia la escriben los que ganan, los buenos y los malos.

A diferencia de lo que creen muchos, el muro no fue algo espontáneo sino la respuesta soviética a lo que dijeron era el avance norteamericano y contra el ingreso de agentes fascistas. Y según los gringos, fue construido por los rusos para evitar que los berlineses orientales migraran en busca de un futuro de libertad y oportunidades. Recuerden que hablamos de yanquis y rusos, así que probablemente ninguna de las versiones sea enteramente verídica.

Encontramos una ciudad sin los toques antiguos que nos gustan, lo cual es entendible porque Hitler ordenó resistir hasta la muerte del último alemán y los aliados replicaron al entrar a Berlín, lo que los soldados nazis habían hecho a lo largo de Europa. Sin embargo, tampoco vimos una ciudad absurdamente moderna.

La ciudad cuyo nombre significa «terreno pantanoso» u «oso» (de ahí su logo), mantiene una arquitectura sobria sin mucho detalle ni colores llamativos. Tiene lo que necesita y no hace ostentación de algo que no es ni quiere ser. Y habiendo conocido a sus habitantes, entendemos el porque de la ciudad. Ellos también son sobrios, esforzados y eficientes. Vieron que no dijimos «simpáticos», no ?

Hay mucha historia, pero este posteo viene con un atraso vergonzoso merece más imágenes que palabras.

Turistas sin apuro

Estuvimos nada menos que tres semanas en esta ciudad. Más allá de nuestras obligaciones diarias, le pudimos dedicar tiempo y como siempre, más nos quedamos en un lugar, más cosas quedan pendientes por hacer al irnos. Uno descubre algo más que la capa turística, que el simple recorrido que hace la mayoría.

 

Tocados por la varita mágica (del ahorro)

Es barato moverse por la ciudad ? Si, regalado. Literalmente. Es que en el avión que nos traía de Venecia, para variar, Dany se puso a hablar con alguien. Y ese alguien resultó ser un italiano, nacido en Argentina, casado con una alemana que vivía en Berlín. Obviamente el haber nacido en Argentina hacía que solo tuviera buenos recuerdos de su primera patria (?) e hiciese lo que estuviera a su alcance para congraciarse con un coterráneo. No encontró mejor manera que regalándonos dos pases para viajar durante un mes por todo Berlín, en cualquier medio de transporte (Metro, Tram y Bus). Suficiente ? No, también nos invitó a cenar. Listo ? Eh… nueva invitación, esta vez para almorzar en su casa. Tanto se aprovecharon del tano ? Esperen, no cierren la cuenta. Una cena más. Juramos que hicimos un tenue esfuerzo por pagar pero no lo aceptó de ningún modo.

Que grande Nico, ya lo extrañamos (porque ahora pagamos nosotros nuestros gastos).

A los bifes: qué vimos ?

La Puerta de Brandenburgo es probablemente lo que aquellos que nunca fueron, al menos recuerden de las películas. Ahí nomás está Bebelplatz, donde se recuerda la quema de libros ordenada por Hitler. Y también cerquita, el Monumento al Holocausto.

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El Muro es visitado en un lugar específico y se recorre durante más de un kilómetro, hasta llegar a Checkpoint Charlie, donde se cruzaba de un lado a otro. Pero lo que nos sorprendió porque nunca le dimos bola es que encontramos vestigios del Muro por toda la ciudad. Y muchas veces, hasta más sorprendentes.

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También vimos el Barrio Judío (lo que quedó) y el turco (que será un barrio pero toda la ciudad es Little Estambul). Y hablando de barrios, Nikolaiviertel, uno de los pocos barrios residenciales originales y por ende, más antiguos. Hicimos visita al Parlamento, porque es gratis nos interesa la política y estuvimos en la Alexanderplatz, un punto obligado de reunión, no solo para turistas. No nos sorprendió tanto la Catedral de Berlín, pero como dijimos, es por la sobriedad general alemana. Más habiendo llegado de Venecia, donde todo es ilógicamente católico (sin que nadie se ofenda, pero tiene mucho más derroche y lujo).

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Dany aprovechó para visitar otro campo de concentración. No es por morbo, lo hace porque mucha de su lectura está vinculada a esa etapa de la historia. Yo prefiero pasar del tema, suficiente con haber encontrado un par con mi propio apellido entre las víctimas de Dachau.

Y como siempre, además de comer, metimos mucha pero mucha feria callejera. Berlín tiene todos los días de la semana y a nosotros jamás nos cansa meternos entre puestitos y ver que no vamos a comprar pero quizás lo haríamos si nuestra vida fuera menos nómade e itinerante. No es queja, lo juramos !

Fueron tres semanas de mucha visita, paseo y lectura para entender que carajo era cada cosa. El clima fue frío, como los berlineses, pero nada muy grave. No es que estuvimos veraniegos pero tras unos primeros días frescos, y con el fin del invierno, el clima empezó a sonreírnos.

Entre tanto ocio, metimos trabajo

Tras meses sin mascota, era el momento de volver al ruedo. Bobbie no resultó muy fácil pero quedó lejos de algunos otros que demandaron mucho más esfuerzo. Nos acompañó varias veces en nuestra recorrida y casi siempre, se portó bien. Como Dany.

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Cumpliendo sueños

El título no implica que haber estado en Berlín fuera un anhelo de toda la vida sino que hace referencia a nuestro próximo paso. El país 40 de Dany será nada más y nada menos que su deseada, soñada y esperada, Grecia. Lamentablemente, solo por 5 días y en Atenas, ya que no estaba en nuestro plan original (y no podemos quedarnos más días en el viejo continente). Pero vamos paso a paso, quizás el futuro le depare a Dany la chance de recorrer las islas. Pobre y sufrida alma en pena, se merece un gustito de vez en cuando, no ?

Evidentemente demoramos mucho en los updates por acá, así que pueden ver por donde andamos siguendo a Dany en Instagram. Mientras tanto, seguiremos cumpliéndole sueños 😉 a uno de estos Dos En El Camino. Chau, hasta el próximo posteo.