Lun. Jul 22nd, 2024

Con USA tengo sentimientos encontrados. Pero particularmente con Miami, la cual visité no menos de 5 o 6 veces de las más de 10 que estuve por USA. Extrañamente a lo que se piense, no soy fanático. A Dany le gusta más que a mi. Vengo, y espero seguir viniendo, porque tengo familia y la vería en Miami o Springfield si así fuera (claro que prefiero Miami…). No creo que sea la mejor playa, ni que se coma espectacularmente o que tenga la mejor vida nocturna.

Cuando uno habla con los que adoptaron y se adaptaron a esta ciudad, siempre recalcan el clima, la playa, las compras y las oportunidades. Pero jamás hablan del soporte emocional o los amigos. Está claro que muchos son felices porque no vuelven, pero es algo que no deja de llamarme la atención. Uno resalta la familia, los amigos, la comida del fin de semana, quizás porque no tenemos playa, compras y oportunidades.

Cómo qué para los zapatos?
Te cuelgan la bandera hasta en un rascacielos
Y si le ponemos sal, chile y limón así arruinamos el mango?
Dos adultos se tiraron desde ahí. Adivinen…
La decoración del hotel no dejó lugar a dobles lecturas…
Maldita cámara, me hace parecer canoso…
No podíamos fallar en la Meca hamburgueseril, aunque nos faltó nuestro compañero de armas…

Paramos en un hotel que de tan abiertamente gay, era hetero friendly. Todo muy bizarro, nos encantó. Paseamos con la familia, aprovechamos para profundizar nuestro afecto por las hamburguesas gourmet y nos cansamos de ver argentinos bronceados en exceso y disfrutando nuevamente del ‘deme 2’ con los productos más absurdos e ilógicos. Argentinos 100%, bah.

Terminamos la etapa Miami. En resumen, playa, familia y sushi, lo que hubiera hecho cualquier persona normal (?). Ahora, quién no se desanimaría pensando que salimos de 24 grados y pasamos a -2 y con nieve en Zurich ? Pero veamos el lado positivo, en el avión me tocó sentarme separado de Dany durante los próximos 7.845 kilómetros. No todo está perdido.