Lun. Jul 22nd, 2024

Uno cree que está curtido, que la cantidad de kilómetros recorridos le dan algún tipo de derecho no escrito como para saber que hacer y que decir ante cada nueva situación que enfrenta alrededor del mundo. Pero eso se termina cuando llega a Sofía y se encuentra con la rudeza búlgara. La actitud recia ante cualquier consulta que no sea en su idioma. Lo impertérrito de su mirada frente a una turística sonrisa. Esa acritud, acompañada por un rictus imperturbable. No son malos. Enojones, quizás. Tampoco son violentos. Un poco gritones, puede ser. Y ante este desafío, no nos dejaron opción. Nos calzamos nuestro sombrero de Indiana Jones y salimos a la caza de las sonrisas perdidas. Primeras dos paradas, Sofía y Plovdiv.

Sofía nos lleva 3000 años atrás

Tanto tenemos que retroceder ? Si y aunque parezca mentira, hallamos una ciudad que no fundan los romanos pero si se la sacan a los tracios. Sofía es la ciudad que nació como «Serdica» y que algunos vestigios aún se encuentran en la estación de metro que lleva ese nombre (asumimos que los negocios que venden auriculares y vapeadores son un poco más nuevos).

Con el correr de los siglos fue una de las primeras ciudades romanas en ser reconocida como cristiana. También lo fue por no echar el cerrojo en las puertas: aparecieron los búlgaros y formaron su Primer Imperio. Y parece que el tema de inseguridad pegaba fuerte porque cayó ante los poderes bizantinos y otomanos. Casi 5 siglos de dominio de estos últimos, dejaron y sacaron cosas. Dejaron colonias turcas que se establecieron y sacaron a los cristianos que por una vivieron vez lo que el resto de las religiones toda su vida.

Más cerquita, casi al final del Siglo XIX, fueron los rusos los que tomaron el poder pero brevemente, ya que en 1908 se convirtió en el Reino de Bulgaria, con Sofía como capital. También por poco, porque en la segunda guerra eligieron el lado perdedor y tras la derrota quedaron del lado ruso. Seguimos sosteniendo que los ex países comunistas arrastran en parte de su población el legado de esa época y eso los hace menos comunicativos, reacios a los extranjeros y con un carácter más… volátil.

Hoy Sofía es una ciudad moderna y cada vez más occidental, con una simbiosis única de arquitectura antigua y contemporánea. Con monumentos históricos, iglesias, sinagogas, mucho verde y con Patrimonios de la Humanidad declarados por la UNESCO.

No vimos todo porque se pagaba entrada nunca el tiempo es suficiente, pero les compartimos nuestra recorrida.

Cómo que todo en un día ?

La de blogs que dicen que la ciudad se puede ver en un día ! Hemos dicho esto tantas veces, más que el pibe de Trivago. Cuál es la lógica de correr, ver todo a las apuradas y luego no recordar nada ? No es mejor apreciar todo más lentamente y luego si, no recordar nada como me sucede siempre ?

Si vamos a lo religioso, tenemos mucho para aprovechar desde la Catedral Alexander Nevski con espacio para 10.000 asistentes (nada comparado con el Monumental de River Plate y sus 86.000 feligreses) y la Basílica Santa Sofía con más de 1500 años de vida (de la misma época que su homónima en Estambul). Ah, detalle no menor, cómo pasó de «Serdica» a «Sofía» ? Durante el imperio otomano llamaban a la ciudad «la de la Iglesia Santa Sofía»… y de ahí a dejarle solo el final, fue solo cuestión de tiempo.

A metros de la estación que comentamos al inicio, está la Plaza de la Independencia que desde su altura controla lo que antes fue la sede del Partido Comunista, el Palacio del Consejo de Ministros y el Presidencial. Muchos museos que hoy albergan la historia de la ciudad, fueron originalmente parte de esta. El Museo Regional, por ejemplo, fue el Palacio de Baños (aguas termales) o la Galería Nacional, otrora Palacio Real. Seguimos la recorrida pero no sin antes detenernos en cualquiera de las fuentes con agua mineral que hay por la ciudad. Cuidado, algunas tienen agua caliente y las que no, es usual ver a los locales haciendo filas con bidones de 10 litros para llevar a sus casas.

Seguimos viaje, pasamos por la Sinagoga (digo «pasamos» y no «entramos» porque es el único lugar religioso que cobran entrada 😡…) y el Mercado Central (tampoco entramos, está siendo reparado), así que aprovechamos para hacer compras en el Mercado de las Mujeres. Cuánto falta para que alguna ponga el grito en el cielo diciendo que ese nombre fue puesto por el patriarcado que está contra la libertad de las mujeres ? Igual, que digan lo que quieran, nosotros hicimos nuestras compras ahí y pagamos 1/5 que en el supermercado. Duraznos a USD 0,60 o cerezas a USD 1,10 ? Solo aquí !

A esta altura de la vida no hace falta recordar que boca murió en Madrid ni que somos fanáticos del café. Y la peatonal Vitosha resultó ser una gran opción a la hora de satisfacer nuestras ansias. Un toque turística ? Si, puede ser. Precios no tan locales ? También. Cerramos nuestra recorrida con un popurrí. El final comienza con la iglesia rusa y sus inconfundibles cúpulas, réplicas de la de Kiev y el Teatro Nacional. No solo por su estructura sino porque es la puerta de entrada a uno más de los varios parques que tiene la ciudad.

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Mochila al hombro, estación de tren y enfilamos hacia Plovdiv, la segunda ciudad más grande del país.

Plovdiv, la de las siete colinas

Lo primero que notamos al bajar en Plovdiv es que junto con nosotros, había llegado el verano. No al estilo Paris o Milan 2022, pero si con días de 35 o 36 grados. Como es de suponer, una ciudad a la que se la refiere como la de las siete colinas, no combina bien con el calor. Si, 7 colinas como Roma… pero más antigua. Hay vestigios con más de 7000 años de antigüedad.

Qué podemos contar de esta ciudad a orillas del río Maritsa, ese que a lo largo de sus 480kms también baña costas griegas y turcas ? Que fue fundada por Filipo II, el padre de Alejandro Magno (si, el que conocimos en Macedonia) y como el ego ya existía en esa época, le puso «Philipopolis». Luego los romanos la conquistaron porque esto se repite a lo largo de la historia tanto como las guerras perdidas por España en los últimos 500 años.

Recorriendo la ciudad de moda

La segunda ciudad más grande de Bulgaria tras Sofía, es «trendy». Está de moda. La visitan pocos extranjeros pero es una de las preferidas del turismo local. Zonas arqueológicas, museos, un barrio colorido y hipster, mucha callecita empedrada con casas de madera, iglesias y templos. Nosotros solo con esto, ya cantamos bingo.

La ciudad vieja, un pequeño centro totalmente caminable, fiel ejemplo del renacimiento búlgaro. El casco antiguo es un cocoliche de épocas. Hay partes prehistóricas, tracias, romanas, helenísticas y medievales. Las coloridas casas del renacimiento búlgaro que mencionamos se mezclan con la puerta Hisar Kapia, que daba acceso a la fortaleza. Y a pasos, un estadio con capacidad para más de 30.000 personas y un teatro romano casi en perfecto estado… al que no ingresamos porque estaban filmando una película. Si, obviamente Dany se desesperó como si viera a Robert de Niro y Al Pacino y no a dos ilustres desconocidos búlgaros.

Otro punto que nos tocó ver de afuera fue el Monte Nebet Tepe, donde aún están las murallas que levantaron los tracios en el Siglo V a.c.. Realmente lamentamos no haber podido subir esos 500mts con más de 30 grados para ver la ciudad desde arriba 🤥…

Donde pudimos entrar aunque al 3er intento, fue a la mezquita Dzhumaya, una construcción otomana del Siglo XIV. Algo que nos llama la atención son las similitudes en su interior de la mayoría de las mezquitas que vimos, así sean del 1200 o del 2020. Sobrias e imponentes al mismo tiempo Y también, todas bien mantenidas.

Nos dimos una vuelta por el Museo Etnográfico con su llamativo techo y su cuidado jardín delantero, la visita se justificaba incluso sin ingresar al Museo. Paseamos por esas estrechas callecitas, hasta encontrar las Iglesias de Santa Nedelya y la de los Santos Constantino y Elena con su torre blanca mirando por sobre todos nosotros. Y antes de ir a la tradicional peatonal de Plovdiv, recorrimos Kapana, el pequeño y colorido barrio hipster, con sus tiendas de arte y graffitis. Luego si, a pasear por la Alejandro I. Más que suficiente para un par de días.

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Los monjes no nos quieren

Una de las particularidades de Bulgaria es la cantidad de monasterios activos que posee a lo largo de su geografía. Cuentan con religiosos que los habitan y en muchos de ellos además de la visita turística está permitido hacer noche. Les juramos que lo intentamos, pero por ahora sin éxito. Dejamos para un futuro posteo los motivos, pero les compartimos las visitas al Monasterio de Rila y al de Bachkovo. Los Dos En El Camino de vida monástica !

Monasterio de Rila, en el corazón de los Balcanes

Cerca del pico más alto de Bulgaria, encontramos esta construcción del Siglo X. Cuenta la leyenda que Ivan Rilski, el primer ermitaño del país, se instaló en una cueva donde compartía su tiempo con animales salvajes, que lo tomaban como un par. Fundó una comunidad monástica alrededor y con el tiempo, se convirtió en el padre espiritual de la nación y luego, en Santo.

Hoy el monasterio esta rodeado por una muralla y su puerta principal da acceso a un patio donde podemos observar las más de 100 habitaciones de los monjes y unas 200 salas para distintas actividades. En el centro y dominando la escena, la iglesia de la Natividad con su distintiva decoración rayada y una torre de piedra de 24mts de altura. En la iglesia, además de los llamativos frescos, están los restos del Santo. No el luchador mexicano, sino el del monje que da nombre al monasterio.

Un primer paso en este mundo que nos pareció sencillamente fascinante y nos dejó ávidos de más.

Monasterio de Bachkovo, en la ladera de las montañas Ródope

La historia del Monasterio de Bachkovo se remonta al siglo XI, cuando fue fundado por el príncipe georgiano Gregory Bakuriani y su hermano Abasii. Los hermanos fundadores eran militares y decidieron establecer el monasterio después de encontrar un icono milagroso de la Virgen María en una cueva cercana. Hoy poco queda de aquella primera construcción pero el entorno y la iglesia de Sveta Bogoroditsa con su ícono milagroso de la Virgen María (que genera una constante peregrinación) son motivos más que suficientes para una visita.

Y si les parece poco, hay una Virgen María verde. No es una nueva versión Marvel del Increíble Hulk sino que el proceso de pintado utilizaba muchas capas que han ido cayendo, dejando a la vista una de las más profundas de color verde.

Otro monasterio que nos encantó y que lamentamos no haber podido pasar la noche allí.

Qué ? Siguen por acá ? Bue, ya saben que si hay foto… hay video. En este caso, Rila y Bachkovo.

Próximos pasos con cambios

Teníamos todo bien pensadito y organizado… pero en el Monasterio de Troyan nos informaron que no tenían disponibilidad. O eso les entendimos. Qué haremos ? Pedir un milagro porque moverse en este país no es fácil y cambiar destinos sobre la marcha, menos aun.

Pero no se preocupen, mientras sigan viendo posteos de Dany es que estamos bien (?). Nosotros seguiremos caminando juntos, por las calles grises y hablando sin parar (sobretodo Ella). Chau, hasta el próximo posteo.