Vie. Jun 14th, 2024

Es un hecho. Viajar en Bulgaria es casi un juego de azar. Uno apuesta donde uno dice donde quiere ir y la suerte dirá si llega o no. Los trenes hacen conexiones absurdas. Los buses, tienen horarios secretos. Y la data de internet está desactualizada. Pero si bien es todo ilógico y confuso, tampoco hablan inglés. Win-Win situation, pero para ellos, que nunca los vimos preocupados.

El plan era Plovdiv – Trojan – Veliko Ternovo, pero no conseguimos lugar en el Monasterio de Trojan, así que cual GPS, tuvimos que recalcular. Elegimos hacer paradas en Karlovo y Kalofer, previa llegada a Veliko Tarnovo. Por qué ? Porque fue lo único que parecía posible visitar sin tener que viajar 26hs en tren o rezar por encontrar un bus con ganas de llevarnos. Lo resolvimos ? Salió bien ? Por supuesto que no, pasen y lean.

 

Lo de Karlovo fue un aviso

Para que viajar en tren si es fácil ? Mucho mejor llegar desde Plovdiv en bus que seguro respetan los horarios. Ah, cierto que no. En todos lados decía que la salida era a las 10hs… pero resultó ser 12:30hs. Y un agradecimiento extra a Google que convirtió un trayecto de 800mts en casi 2kms. Lo bueno es que nos encanta caminar con treinta y pico de grados.

Que es Karlovo ? Una ciudad al pie de los Balcanes, la de origen de Vasil Levski, padre de la liberación búlgara frente al Imperio Otomano (hay calles, plazas y monumentos con su nombre por todo el país). El casco antiguo es lo único que vimos una de las atracciones turísticas de la ciudad, que aun resiste el paso del tiempo. Quedan unas 115 casas tradicionales que son un auténtico tesoro cultural. Se trata de construcciones particulares, con algunas características típicas como techos de madera tallada, murales en las paredes, puertas decorativas y patios empedrados. Algunas de estas casas cuentan también con floreados y muy cuidados jardines.

Bonus Track bizarro: asistimos a un show en la plaza principal de una banda búlgara que hace covers de Metallica. Una persona aplaudiendo y todos los demás mirando azorados.

Si tuvimos problemas al llegar, qué chance había que se repitieran al partir hacia Kalofer ?

Kalofer, un mundo distópico

Nuevamente bus (no escarmentamos…). Otra vez 3hs de espera en una estación porque los horarios no coinciden. Y casi 2hs de viaje para 17kms. Ilógico ? No si para en TODOS los pueblos del planeta. O si el conductor recibe una llamada y decide volver porque lo llamaron de un lugar donde hay 2 personas esperando. Lo bueno es que finalmente llegamos. Bueno, casi. Solo había una empinadisima cuesta para escalar recorrer a pie hasta nuestro hotel, ya que Kalofer carece de buses y taxis.

En cuanto a la ciudad, que se quemó y reconstruyó 3 veces, más allá de la arquitectura típica del renacimiento búlgaro, nos quedamos con un sorprendente monumento de la época del comunismo. Como es de esperar, grandioso, gigante e impactante. Todo en un pueblo de 2000 habitantes. En que universo paralelo vivía esta gente para hacer algo así en un lugar como éste ?

Bonus Track verde: si bien incómodo para llegar sin auto, nuestro alojamiento estaba rodeado de vegetación y con vistas a la montaña que daban para quedarse horas simplemente admirando en silencio. Lamentablemente eso es algo que no nos sale ni a Dany ni a mi 🤷‍♂️.

A riesgo de sonar repetitivo: si tuvimos problemas al llegar, qué chance había que se repitieran al partir hacia Veliko Ternovo ?

No sos vos, Veliko, somos nosotros

Dejemos de culpar a los lugares que visitamos y hagámonos cargo de lo que nos toca. Buscando la estación de tren que nos llevaba a Veliko descubrimos que la misma estaba a más de 5kms de Kalofer. Cómo puede ser que la estación quede a esa distancia si todo el pueblo tiene unas pocas cuadras de largo ? Igual, si llegar fue complejo, peor fue el furioso vendaval de agua que nos agarró antes de llegar al hotel de nuestro nuevo destino. Nos dejó en un indigno estado y con toda la ropa oliendo a humedad.

Tras las quejas y reclamos de rigor, todo quedó en el pasado al descubrir lo que nos ofrecía Veliko Ternovo (Tarnovo o Turnovo, las 3 son válidas). Enclavada en medio de la montaña, bella por donde se la mire. Uno de las ciudades más antiguos de Bulgaria, con registros de su existencia hace más de 5000 años. La de los tantos nombres alguna vez fue capital y se enorgulleció de contar con el Fuerte Tsaverets, quizás el más inexpugnable del territorio. Desde allí hoy ofrece vistas de toda la ciudad y del curso del río Yantra.

Solo con lo anterior, ya teníamos la visita pagada. Si le sumamos el Puente medieval de Asen que cruza el Río Asenitsa y la Iglesia de la Asunción en la cima de la colina Sveta Gora, deberíamos estar más que contentos. Y si decimos que eso no es nada comparado con sencillamente caminar la ciudad y detenerse a observarla desde cualquiera de sus cafés con terraza ? Podríamos decir que es Veliko Tarnovo quizás la ciudad más bonita que hemos visto hasta ahora en Bulgaria ? Si, sin dudas que podríamos.

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Bonus Track visual: desayunar desde el balcón de nuestra habitación, pegadito a la cúpula de una iglesia, mirando la ciudad, otra de las cosas que nos llevamos en la retina (y el corazón).

Sigue el periplo imposible

Cerramos la etapa que nos cambió el plan y volvemos a lo seguro, a lo que no tiene fallas (?). Próximo destino: Lovech. Próximo inconveniente: a horas de partir aun no sabemos como llegar (y nadie nos ayuda).

Mientras nos encomendamos al Barba para que nos ilumine, sigan a Dany para asegurarse de nuestro bienestar. Igual, si nos quieren encontrar ya lo saben, nuestro domicilio es el camino. Chau, hasta el próximo posteo.