Dos en el camino

Día 76: Embrach, nos tocó trabajar

Si, no es para que se rían. En Embrach nos tocó trabajar. Si, trabajar es levantarse 6am para hombrear bolsas en el puerto. Bueno, no cargamos bolsas pero alguien nos forzaba a pegar un madrugón todos los días…

Perros

 

Bienvenidos a Suiza

Si uno piensa en Suiza, que es lo primero que le viene a la mente ? Su famosa neutralidad (no apoyaban a los nazis ni estaban en contra de la matanza de seres humanos…), los paisajes de verdes montañas y obviamente, los precios casi absurdos para cualquiera que no gane en francos suizos.

Como nota al pie, fue la primera vez que vi a Dany con ánimo de convertirse en una Lara Croft del subdesarrollo y sumergirse en el mundo del alpinismo… hasta que descubrió que las cascadas de queso fundido suizo son un mito y prefirió hacer vida de hogar.

 

Y qué se hace en Embrach ?

Por lo pronto, ser extranjero. No pudimos averiguar el motivo, pero la gran mayoría de los habitantes de este (pequeño) pueblo, no son suizos. Incluso tienen un centro de refugiados. Y no, probamos pero no nos aceptaron. Se ve que ya tenían de nuestro color no los convencieron nuestros argumentos.

Ya adelantamos un poco en nuestro posteo anterior, pero como la audiencia se renueva, vamos con más detalle… Se nota que el pueblo está en crecimiento porque vimos bastante construcción y tiene lógica. Está a minutos de Zurich y el transporte es abundante. Pero como todo lo que se dimensionó de otro modo originalmente, precisa readaptarse. Básicamente, no hay nada cerca. Salvo algún vecino y las cerezas que Dany les robaba de los árboles.

No había donde tomar un café, pero por suerte encontramos un campo de baseball y un colegio primario (?). No dejó de sorprendernos ver nenes de 4 o 5 años camino a clases sin ninguna compañía cerca. Suponemos que deben ser todos muy estudiosos, porque no hay otra cosa que hacer en Embrach. Ah, otro detalle ? 5, 7 o 10 años, no importa, los nenes ya tienen aritos.

Pero lo que le falta de infraestructura, le sobra en bellezas naturales. Bosques, ríos y caminos de montañas. Todo impecable, como cualquier cosa que uno mire en Suiza. Y también muy de esta cultura, el silencio. A las 18hs cenan y si antes se veía poca gente en la calle, después no quedan ni los fantasmas… salvo cerca de la casa en la que estuvimos, que había una construcción que solo trabajaba de noche. Si, en serio. Lo bueno es que yo no soy de quejarme de esas cosas así que apenas se lo mencioné a Dany unas 250 veces. Cada noche.

 

 

… pero que hicimos NOSOTROS en Embrach ?

Quedó claro lo que hace la gente normal que trabaja. Pero qué hicimos los vagos nosotros ? Por lo pronto, disfrutamos dos semanas de una casa hermosa, con todo lo que uno pueda necesitar y con un jardín que nos encantó. Y desde ahí atendimos lo laboral (?).

Pero sumado a nuestras obligaciones profesionales, tuvimos la suerte de conocer a Lexi, una «pequeña» Cane Corso (o Mastín Napolitano) de unos 40 kilos y convencida hasta la médula que es un ser humano y que requiere atención todo el día.

Está claro que es así porque su dueña la consiente todo el tiempo. Nunca vimos un perro con tantos juguetes. Y si lo pensamos bien, tampoco recordamos muchos chicos. El detalle es que realmente juega con sus peluches. Los llevaba a todos lados, nos los traía para jugar y hasta se dormía con alguno en la boca.

Ayyyy, qué tierno que ese pequeño mastodonte quiera jugar y que la mimen todo el día, no ? Si… es todo alegría hasta que a las 6am uno abre los ojos y lo primero que ve es esa cabeza con un peluche entre las fauces e implorando que la saquen a pasear. Tenes un jardín enorme, qué necesidad de mendigar un paseo a esa hora !?!?!?!

Pero bueno, uno es un profesional de estas cosas y debe cumplir con las obligaciones contraídas. Y ahí estuvimos paseando a la pequeña bestia, metiéndonos en el río para nadar (igual, es agua de los Alpes, no es que esté helada…), corriendo por el bosque y haciendo nuestro máximo esfuerzo para que esta ternurita no se coma a otros perros. Porque todo lo que tiene de querible, besable y amorosa, se le iba al momento que visualizaba otro animal y pasaba a convertirse en un depredador insaciable.

 

Párrafo aparte para Charlotte, la dueña de Lexi. Nos recibió con afecto, como me gusta a mi, y con una heladera repleta de quesos y chocolates, como le gusta a Dany.  A ver si aprenden nuestros futuros anfitriones, eh…

 

Se viene un adios (temporal) para Suiza

Está claro que a los que no les gusten los animales o los vean como un complemento familiar y no como parte integrante, todo esto les parecerá bizarro en el mejor escenario. Pero pese a los reclamos, quizás un poco exagerados (raro en mi…), nos encantó cuidar a Lexi, este bebe perruno gigante. Más allá de la posibilidad de conocer nuevos lugares (quien hubiera pensado que algún día estaríamos en Embrach ?), culturas y personas, cada vez que hacemos esto tenemos el desafío de lograr que una familia no extrañe a su mascota y que esta sufra lo menos posible la distancia con los suyos. Cuando esto nos sale bien, nos hace felices a todos. Y no es poca cosa, no ?

Se termina, por ahora, la Experiencia Suiza. Por qué «por ahora» ? Porque volvemos en unas semanas. Hasta entonces, tenemos un camino armado. Primera parada, Munich por una semana. Para los ansiosos, si siguen los posteos de Dany van a ir viendo que es de nuestra vida antes que aparezca acá. Y por si se quedaron con más ganas de Lexi, acá les va un día promedio en su vida:

Auf Wiedersehen, bis zum nächsten Post («chau, hasta el próximo posteo», así ya practicamos todos).

6 comentarios en «Día 76: Embrach, nos tocó trabajar»

  1. MARIA JUANA

    Siempre espero con gusto la narración de Guido y las super fotos de Daniela.
    Gracias por tan hermosas vivencias

  2. Maria Inés Ocampo

    Que experiencias tan lindas están viviendo, los felicito y los sigo leyendo y disfrutando las fotos de Dany. Saludos viajeros!!

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