Dos en el camino

Día 84: Munich, donde nos tomamos vacaciones

Si, llegamos a Munich, donde nos tomamos vacaciones. Descuento que los comentarios generales serán del estilo «pero estos pibes se maquillan con cemento» o en su defecto «estos niños se arreglan la cara con material de construcción» (es que en México algunas bromas son difíciles de traducir). Llevan 84 días en el camino y resulta que recién ahora lo consideran vacaciones ? Claro que no, pero después del «esfuerzo» de Embrach, lo que nos tocó fue una relajada semana de descanso y turismo.

Pasen y lean.

Munich, la ciudad de los monjes

El nombre de la ciudad proviene de «munichen» que en este idioma imposible alemán antiguo significa «perdiste dos guerras, amigo» «en el lugar de los monjes», en honor a los monjes benedictinos que la fundaron.

Lo de siempre

La historia de la ciudad sigue la lógica de casi todas las de la zona. La fundan, la invaden, la vuelven a invadir, la vuelven a invadir y la vuelven a invadir. Desde el Duque de Baviera, pasando por el Sacro Imperio Romano Germánico, al Rey de Suecia y luego a la Confederación Germánica. Finalmente, termina dentro del Imperio Alemán.

Pasó de una mano a otra, de un Imperio a otro, pero siempre mantuvo su esencia. Perder la 1era guerra mundial y ser destruida. Ser base de los opositores al tratado de paz posterior a la guerra. Y perder la segunda guerra mundial y ser nuevamente demolida. Y por las dudas, la que organizó unos juegos olímpicos y le pifió con la seguridad… pero solo de la delegación de Israel, que sufrió un atentando de un grupo terrorista conocido como Septiembre Negro.

Pero hay más que la historia, los (des)aciertos alemanes y la participación de la ciudad. Dany pisa Alemania por primera vez y yo vuelvo a visitarla luego de 28 años.

Somos turistas, y qué ?

La ciudad está igual, no como yo que estoy mejor. La sigue cruzando el Río Isar, aunque ahora sus costas se transformaron en un enorme circuito donde los muniqueses toman sol, nadan y pasean a sus mascotas.

Plagada de empresas, es uno de los principales motores de la economía alemana. Y hablando de motores, Munich es sede de BMW, empresa que quizás algunos conozcan por sus bellos automóviles y otros, por que utilizó en sus fábricas mano de obra de los campos de concentración durante la 2da guerra mundial. Ven ? Por eso nunca le regalé un BM a Dany.

Todo muy lindo, pero que hay para ver ? Con poco tiempo, uno llega por Hauptbahnhof (Estación Central de Munich), va para el lado de Karsplatz y Karistor (una suerte de puerta de entrada de hace más de 500 años) y sigue a pie hasta Marienplatz. El nuevo ayuntamiento o el Palacio Real, ideales para foto turística. Ya que están por la zona, aprovechen para pedirle al Santo que prefieran, en la Catedral de Munich, que boca muera para siempre para toda la alegría de la gente. La Catedral es fácil de ubicar, es la que tiene dos torres de 99 metros cada una y se ve de todos lados. Y por qué se ve de todos lados ? Porque por ley, no se puede construir por encima de esa altura. Seguramente para no ser blanco fácil en la próxima guerra que inicien.

Siguiendo camino, pueden comprar en alguno de los más de 140 puestos del Viktualienmarkt y sentarse a comer en su Biergarten, que son grandes espacios donde comen y se empedan hasta caer redondos, pero como es Europa, es una educada demostración de cultura alcohólica. Si fuera en México dirían que son todos nacos borrachines.

Si les quedan ganas de recorrer o ya se repusieron del exceso de cerveza, siempre está la chance de seguir viendo verde (que nos llamó la atención la cantidad de espacios disponibles), ya sea en el Jardín Inglés o en el Palacio de Nymphenburg.

Lo único que realmente interesa

Y para el final, lo único importante. Qué se come ? Como toda ciudad rica, hay de todo y de calidad suprema. Alemania, que se cansó de invadir países, ahora está invadida por musulmanes, así que si algo no falta es comida de esas latitudes. Mucho pescado fresco (imperdible la cara de asco de Dany cuando yo comía arenque) pero lo clásico, lo que uno ve en las películas, son las salchichas con Afri-Cola (?).

Lo que sea para mantenernos fit (?)

Turismo discutible

Hay turismo de todos los colores. Gourmet, aventura y hasta sexual. Yo sumo una nueva categoría, la del turismo «discutible». Dany sabe que no soy afecto a visitar cementerios como algo meramente turístico (aunque lo he hecho) u otros lugares que concibo más como de respeto que fotografiables. El Campo de Concentración de Dachau cae en esta categoría. Y si bien lo visité en mi viaje anterior, acompañé a Dany con las reservas del caso (quejándome). Sabiendo que ella es una ávida lectora de literatura alusiva al tema, era esperable que no perdiese la oportunidad de ver la historia de cerca.

Me abstengo de opinar al respecto de la visita, me resulta complejo opinar sin tomar parte, no solo por haber pasado por allí gente con mi mismo apellido y origen sino porque la historia no es «linda o fea», eso quedará para el arte. La historia es como es, como nos tocó y para colmo, como solemos repetir.

«El trabajo nos hace libres»… y ser inhumanos nos hace cínicos.

Fred El Bueno

Ya está ? Turistearon y comieron ? No hubo andanzas animalescas esta vez ? Tranquilos que si y de las buenas. Nos recibió Fred de 8 años, originalmente de Texas pero radicado en Munich, en un departamento amplio con vistas a una Catedral de un lado y balcón aterrazado frente al bosque del otro lado, que se convirtió en nuestro santuario de picadas pre cena. Fred fue inicialmente un hijo único de una pareja joven, al que le llegaron dos hermanitas en los últimos años y se notaba que ya no es la prioridad para sus dueños.

Y qué decir de Fred ? No ladraba, no se despertaba temprano y no hacía problemas en ningún paseo, sin importarle la hora que fuera. Feliz con tal que lo llevásemos a nadar, metiéramos en nuestra conversación o invitáramos a dormir al costado de nuestra cama. Se quedaba solo en la casa sin chistar y si uno de nosotros estaba por ahí, simplemente se echaba a un lado. Un crack, dónde hay que firmar para tener siempre de estos ?

Hay más Alemania en el menú

Partimos para el norte, camino a Bremen. Son solo 10hs de tren (?) para que nos quedemos casi una semana a cargo de Dubi. Si, seguimos sumando millas caninas. Mientras emprendemos este largo viaje, ustedes feliciten a Dany por sus fotos.

Respiramos hondo, miramos por la ventana y disfrutamos lo que nos toca. Afortunados es poco. Chau, hasta Bremen.

 

2 comentarios en «Día 84: Munich, donde nos tomamos vacaciones»

  1. MARIA JUANA

    Todo padrísimo, un Fred sería lo ideal que quisiéramos tener.
    Guido, en México cuando el borracho está muy borracho, decimos, ese compa está bien pedo. Jajajaja, borrachín. Un abrazo y a mi fotógrafa estrella, un millón de besitos.

  2. Maria Inés Ocampo Hernández

    Gracias Guido por tu excelente redacción, cuando te leo imagino todos los detalles. Felicidades a mi querida Dany por sus hermosas fotos.

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